jueves, 23 de mayo de 2013

Preguntas de examen

La maestra observaba atentamente a sus alumnos desde su escritorio: era día de examen.

Un alumno de cabello despeinado, miraba la hoja de reojo, a la vez que hurgaba su nariz. Otro estaba inclinado sobre la hoja de examen, cubriéndola con los brazos para que no le copiaran, y cada tanto miraba a su alrededor con cara de desconfianza. 
Algunos masticaban el lápiz, otros se afanaban en sacarle punta, y cuando iban a escribir se les rompía.
Uno de los niños estaba apostando a su suerte, respondía cualquier cosa, era su método, y algunas veces le funcionaba. Siempre esperaba los resultados con ansia, como quién juega a la lotería.

- Terminé, maestra -dijo una alumna, la más adelantada de la clase, y al decir eso desató una serie de miradas envidiosas.  
- Muy bien, deje la hoja aquí en el escritorio -y mirando a los demás alumnos la maestra preguntó:- ¿Quién terminó también?
- Yo no -contestó Marco, el más travieso de la clase.
- No me extraña. ¿Cuántas preguntas has contestado, Marco?
- Con esta que le estoy respondiendo ahora, dos.
 

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